5 curiosidades sobre Barré que no sabías y te harán querer probarlo


Si al escuchar “Barré” piensas en bailarinas con tutú, te vas a sorprender. Este método, que combina ballet, yoga y pilates, ha conquistado a mujeres en todo el mundo por su capacidad de transformar el cuerpo y la mente de forma única. Pero lo más interesante son las curiosidades que esconde y que hacen que cada clase sea mucho más que un simple entrenamiento.

El método Barré fue creado en 1959 por la bailarina alemana Lotte Berk, que buscaba una forma de rehabilitarse tras una lesión de espalda. Su idea fue combinar la técnica del ballet con ejercicios terapéuticos, y de ahí nació este entrenamiento que hoy se practica en miles de estudios alrededor del mundo.

Aunque parece sencillo, Barré se basa en mantener posturas y hacer movimientos muy pequeños. Esto activa músculos profundos que rara vez usamos en otros deportes, lo que ayuda a tonificar de manera más precisa y eficaz. Sí, esos temblores en las piernas no son casualidad: son señal de que estás trabajando justo donde lo necesitas.

A diferencia de otros entrenamientos más agresivos, Barré no necesita saltos ni movimientos bruscos. Eso lo convierte en una práctica amable con las articulaciones, ideal para quienes buscan fortalecer y estilizar sin machacar el cuerpo.

De Natalie Portman (que lo usó para prepararse en Cisne Negro) a Madonna o Zoë Saldana, muchas actrices y cantantes han confesado que Barré es uno de sus entrenamientos favoritos por su combinación de fuerza, flexibilidad y elegancia.

En Barré, la concentración lo es todo: mantener una postura, coordinar la respiración y conectar con la música convierte la clase en un ejercicio de atención plena. Por eso, muchas personas lo describen como una especie de “meditación activa”.

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